12 de octubre

1646. Salen para Irlanda los primeros misioneros enviados por Vicente de Paúl: cinco irlandeses y tres franceses. Deberán regresar en 1652, a causa de la guerra y la represión inglesa. El más joven de los expedicionarios irlandeses, el clérigo Tadeo Lee, que había ingresado en la Congregación de la Misión el 21 de octubre de 1643 a sus veinte años, caerá en poder de los enemigos que, como escribirá Vicente de Paúl el 22 de marzo de 1652, le aplastarán la cabeza y le cortarán las manos y los pies en presencia de su madre, convirtiéndolo en el primer mártir de la Congregación de la Misión. La Congregación volverá a florecer en 1833 e Irlanda se convertirá en una provincia lazarista en 1848.

1724. El superior general de la Congregación de la Misión, P. Juan Bonnet, firma un escrito para el médico de la Casa Madre de las Hijas de la Caridad en el que, además de decirle que está persuadido de que es competente en su oficio, le pide que haga visitas con regularidad, aparte a las hermanas del tabaco, evite enviarlas a curas o a respirar el aire natal y le prescribe la obligación de hacer las recetas por escrito.

1929. Bautismo de sesenta presos en la prisión de Tchouo-tchéou. Tras el sitio de la ciudad, uno de sus guardianes, pagano, buscando como calmarlos, había encontrado el libro “Examen de la doctrina verdadera comparada con las creencias en China”. Convertido en catecúmeno, se dedica a instruir a los presos y en diciembre de 1928 anuncia que más de treinta quieren conocer más sobre el catolicismo. El paúl P. Cény acude a enseñarles. El 7 de enero de 1930 vendrán tres sacerdotes para confesarlos y el 8 de enero celebrarán su primera comunión.

1936. En la catedral de Montpellier, con la asistencia de un centenar de sacerdotes y doscientas hijas de la Caridad, tienen lugar las exequias por el P. Arcángel Castel. Nacido el 7 de marzo de 1870 en Coutances, ingresó en la Congregación tras ser vicario de la catedral de Évreux durante un año. Director de los seminarios de Cambrai y Évreux, enseñó teología dogmática y canto. Durante diez años fue misionero en Argelia, donde la catedral de Argel se llenaba cada domingo para escuchar sus conferencias. A partir de 1924 dirigió el gran seminario de Montpellier, añadiendo a las obligaciones del cargo las capellanías de los profesores y de los médicos de Montpellier además de kilómetros de bicicleta para pronunciar conferencias eclesiásticas. Durante los últimos meses de su vida padece fuertes sufrimientos lo que no le impide seguir celebrando misa hasta la víspera de su muerte.

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